Un Fairchild Metro de en 2002.

 

Esta aerolínea fue uno de los muchos intentos de crear una aerolínea de bandera de Cataluña -papel que representó de manera críptica Spanair– pero comenzó con medios muy modestos (un Fairchild Metro de 19 plazas alquilado) y no pudo remontar el vuelo. Parte del problema fue el feroz pleito que mantuvo con InterMed (véase abajo), denunciando las ayudas que recibía de la Diputación de Girona. Resulta que ambas aerolíneas competían por la raquítica línea Gerona – Madrid, desde el aeropuerto Costa Brava. Los ambiciosos planes de crear una red entre las cuatro provincias catalanas y el resto del mundo (en corto radio, se entiende), con enlaces hasta Córdoba, las Baleares y otros destinos, se quedaron en nada. En 2003 la compañía había cesado su actividad.
 
 

 
 

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