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Un Super Galeb de la FA de Myanmar.

 

La dictadura militar birmana eligió el peor momento posible para comprar un avión a Yugoslavia: las entregas del Super Galeb comenzaron en enero de 1991. El aparato era fabricado en la factoría de SOKO de Mostar (actualmente en Bosnia y Herzegovina), que tuvo que cerrar sus puertas algunos meses después, dejando sin fabricar 14 de los 20 aparatos comprados por Birmania. Con todo, consiguieron llegar media docena de unidades a su destino que mientras tanto había cambiado su antiguo nombre por el de Myanmar. Allí se unieron a la aviación de contrainsurgencia birmana, que actualmente cuenta con tres modelos chinos, dos de ellos herederos del MiG-19 (el Nanchang Q-5 y el Shenyang J-6) y otro de diseño propio (el Xian JH-7), junto con un Pilatus PC-9 suizo y el exyugoslavo Super Galeb.

Tanto despliegue de aviones COIN se explica porque Birmania es un país muy extenso y variado, que corre desde el Himalaya hasta el estrecho de Malaca, habitado por muchas naciones y “etnias” distintas, entre las que destacan los Shan y los Karen, y gobernado por una dictadura militar. La guerra entre el gobierno militar birmano y la oposición, tanto política como étnica o religiosa, dura muchos años y se desarrolla por tierra y por aire, aunque la lejanía y hermetismo del país hace que salga pocas veces en los periódicos. Las recientes elecciones ganadas por la líder opositora Aung San Suu Kyi parecen dar paso a cierta esperanza de cambio, que tal vez deje a los aviones COIN birmanos en tierra.