dassaultsuperetendadardirak

 

Dassault Super Étendard de la FA iraquí (1985). Uno de los ejemplares prestados por el Ejército del Aire francés para participar en la guerra contra Irán

 

Los aviones cumplieron toda clase de papeles en la guerra entre Irán e Irak, pero se recuerdan sobre todo sus acciones “estratégicas”. Una de ellas fue el hábil uso de sus aparatos por parte de Irak para casi estrangular el tráfico de petróleo salido de puertos iraníes. Recibieron prestados cinco Super Étendard de la marina francesa con misiles Exocet y hundieron más de un centenar de petroleros.

Fue entonces cuando la guerra Irán-Irak, que había sido una masacre lejana durante tres años, pasó súbitamente a convertirse en un conflicto crucial y a escala mundial en el verano de 1983. El Super Étendard, sin embargo, no era ninguna maravilla de la tecnología. Descendía del Étendard a secas, a su vez una versión del clásico Mystére IV de los años 1950s. La clave de su elevado perfil político estaba en su complemento, el misil aire – mar Exocet. El año anterior, Argentina había usado la combinación Super Etendard – Exocet con devastador efecto sobre la marina británica.

Irak ató cabos y vio la oportunidad de romper el punto muerto de la guerra acabando con las exportaciones de petróleo iraní a través de su terminal en la isla de Jarq. Arabía Saudí organizó el asunto, facilitando petróleo a Francia a cambio de que ella facilitara los aviones a Irak. Se enviaron al final cinco aparatos, con pilotos iraquíes entrenados en una base de la Bretaña francesa. No quedó claro del todo si los aviones eran alquilados o comprados (alquilar es una transacción comercial bastante absurda en una guerra, pero todo se ha hecho). El gobierno iraní puso el grito en el cielo y amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz de manera que no pasase por él “ni una sola gota de petróleo”, como dijo el hoyatoleslam Jamenei ante una multitud enfervorizada en la universidad de Teherán. Irán nunca había lanzado antes semejante amenaza en los tres años de guerra.

Aquello aterrorizó a los países de occidente, incluido Japón. USA envió una numerosa fuerza de combate al Golfo, cuando los aviones ni siquiera habían salido de Bretaña.
En octubre de 1983 llegaron los aviones franceses y sus misiles a Irak. El ayatollah Musaví Ardebili, presidente del Tribunal Supremo iraní, tuvo que advertir en Teherán que “el imperialismo ignora que Irán ríe delante de la muerte (1)” y que “no tenían miedo” de los Super Étendard, que comenzaron sus operaciones en marzo del año siguiente. Los iraníes también hicieron incursiones hasta los campos petrolíferos iraquíes del norte, en el Kurdistán.

(1) ABC, 13 de octubre de 1983

Ecosistemas: