douglasskyhawkfaargentina1975

 

Un Douglas Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina a mediados de la década de 1970.

 
El 9 de noviembre de 1975, cuatro cazabombarderos Douglas A-4 Skyhawk despegaron de la base aérea Coronel Pringles, llamada así en honor del héroe de Chancay, en Villa Reynolds (San Luis) y enfilaron hacia el norte. 700 km más tarde, al sur de la ciudad de San Miguel de Tucumán, volaron sobre un campamento del ERP (Ejército Revolucionario Popular), marcaron el blanco y dejaron caer sus bombas de fragmentación y de napalm y dispararon su cañones sobre los guerrilleros (subversivos, en la terminología oficial argentina de la época), hasta que por fin tomaron rumbo sur para regresar a su base.

Las unidades del ERP fueron sometidas a este tratamiento una y otra vez hasta que, pocas semanas más tarde, los últimos guerrilleros de la zona huyeron, o fueron muertos, en combate o en ejecuciones sumarias tras ser capturados. A comienzos de 1976 se habían dado por terminadas las operaciones antisubversivas en Tucumán. Usar los cazabombarderos Skyhawk –capaces de cargar cuatro toneladas y media de bombas cada uno– en la operación demostró que los militares estaban dispuestos a llegar muy lejos en la lucha antisubversiva.

Los Skyhawk eran el extremo de una cadena de actuaciones anti-subversivas que incluía el empleo de otras aeronaves, como los Pucará (de manera experimental solamente), avionetas de reconocimiento Beech Mentor, aviones de transporte militar (uno de los cuales fue derribado por los guerrilleros) y helicópteros Huey. En tierra fuerzas del Ejército y otros cuerpos armados, hasta un total de unos 4.000 hombres, cercaban a o eran emboscadas por las unidades del ERP, que sumaban unos 400 efectivos. La idea del ERP, por alucinante que nos parezca hoy en día, era crear un foco revolucionario en la relativamente aislada y agreste provincia de Tucumán, a más de 1.000 km de Buenos Aires (el ERP también tenía unidades de guerrilla urbana en el área de la capital). A la inmensa escal del continente sudamericano, Tucumán no estaba muy lejos de Ñancahuazú, en Bolivia, donde el Ché Guevara había muerto ocho años antes intentando crear precisamente un foco revolucionario de escala continental.

Los Skyhawk era un tipo de arma contra la que el ERP no podía hacer nada. En realidad, los generales argentinos eran reacios a arriesgar la vida de sus hombres en las quebradas dominadas por la guerrilla, y el poder aéreo fue un factor importante en la derrota del ERP. Además, los generales habían aprendido mucho de la experiencia norteamericana en Vietnam, según la cual el factor militar era menos importante que el cultural. Pero si los USA pretendían “ganarse los corazones y las mentes” de sus enemigos, los militares argentinos prefirieron aterrar hasta el extremo a los suyos, siguiendo el modelo francés en Argelia. Miles de personas en San Miguel de Tucumán y otras localidades cercanas, relacionadas o no con la guerrilla, fueron detenidas y torturadas en varios centros establecidos con este fin. Centenares murieron en aquel ensayo general del Proceso de Reorganización nacional, que finalmente tomó el poder oficialmente en marzo de 1976. La fuerza aérea argentina participó en todo aquello con cierta reticencia, pues no en vano implicaba bombardear sin gran riesgo su propio país. Los Skyhawk tendrían por fin la oportunidad de enfrentarse a un adversario de su talla en la guerra de las Malvinas, en 1982.