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El Tornado es un producto de la guerra fría, un avión fabricado para participar en un conflicto con el Bloque Comunista. Fue diseñado no por un comité, sino por varios comités pertenecientes a tres estados distintos cuyas necesidades eran contradictorias. Reino Unido quería un bombardero para sustituir a sus Canberras, Buccaneers y el fallido TSR, mientras que  Italia y Alemania necesitaban un caza para sustituir a sus Starfighters.

 

Por lo tanto habría que diseñar la versión aérea de una navaja suiza, un MRCA (MultiRole Combat Aircraft, avión de guerra multiuso). Existía un precedente, la famosa Chifladura de McNamara, que terminó siendo no uno sino dos aviones, el F-111 y el Tomcat. El antiguo ministro de la Guerra norteamericano, ex ejecutivo de la industria del automóvil, había tenido la idea de racionalizar la producción de aviones militares lanzando un modelo único para todo uso, lo que reduciría costes de producción y mantenimiento.

La clave del diseño de un MRCA es su capacidad para cambiar de forma en vuelo. Las aves son tan extraordinarias voladoras porque pueden adoptar infinidad de configuraciones con su cuerpo y sus alas, según necesiten velocidad o sustentación, girando al mismo tiempo en la dirección que les da la gana. El halcón es un buen ejemplo, con su configuración cerrada para veloces picados y abierta para volar lentamente en circulos en busca de una presa. El Tornado fue provisto de alas de geometría variable para intentar imitar al halcón en lo posible. Al igual que en el caso del F-111 y Tomcat, estas alas y las especificaciones MRCA en general  complicaron su diseño, aunque al mismo tiempo hicieron que el dinero fluyera liberalmente hacia el complejo militar-industrial europeo.

Se creó una entidad especial para fabricar el avión, Panavia, reunión de viejas glorias de la industria aérea del Reino Unido, Alemania e Italia como Messerschmitt, Supermarine o Fiat, posteriormente empaquetadas en sus respectivos consorcios nacionales aerospaciales (MBB, BAC /BAe, Aeritalia). Otra entidad especial, Turbo-Union, fabricó el motor, reuniendo activos de la Rolls-Royce y Daimler-Benz. Con todos los viejos amigos de la industria europea militar reunidos a la sombra del jugoso contrato de fabricación del Tornado, comenzó el trabajo en serio, muy complejo, con más de una docena de prototipos.

La idea principal era diseñar un avión que pudiese durar mucho tiempo cernido en el aire y también atacar a las hordas soviéticas de tanques a gran velocidad y muy baja altura. Esto exigía automatizar el vuelo, que se habría convertido si no en suicida y agotador para los pilotos. Los sistemas requeridos de sensores y gobierno del aparato eran muy complicados de diseñar y hacer funcionar, lo que supuso una gran carga de trabajo y de fondos, para alegría de la industria europea “de defensa”. Esta información se utilizó posteriormente para desarrollar el ultrasofisticado Eurofighter Tifón.

Por fin todo estuvo listo, los primeros Tornados volaron en 1974 y las entregas a las unidades comenzaron en 1979. Doce años después la Unión Soviética desapareció, y los Tornados tuvieron que cambiar de enemigo.