En 1861 R.J. Gatling, un notable ingeniero mecánico, vivía en Indianapolis y era testigo del cotidiano ir de soldados y venir de heridos y muertos del matadero de la guerra civil. Concibió entonces la idea de un arma definitiva, algo que permitiese a un solo hombre tener la potencia de fuego de cien, permitiendo así la reducción de los ejércitos y por lo tanto de las masacres que su entrada en combate originaba. Tan piadosos propósitos los expresó en una carta escrita en 1877, y en otra que escribió al presidente Lincoln en 1864 describiendo las virtudes de su nueva arma decía simplemente que serviría para “aplastar la rebelión”de los enemigos de la Unión.

La ametralladora Gatling ya estaba lista a mediados de 1862. Consistía en media docena de cañones dispuestos en círculo capaces de disparar uno tras otro a gran velocidad. Resolvía así los dos principales problemas de las armas de tiro rápido: el recalentamiento de los cañones, que los ponía al rojo e inservibles tras unos cuantos disparos, y la cadencia de tiro general del arma. El arma de Gatling podía hacer entre 200 y 400 disparos por minuto, una cadencia de tiro infernal para la época. Y podía hacerlo por tiempo prácticamente indefinido, siempre que contase con alimentación de munición. Sorprendentemente, ni los ejércitos de la Unión ni los de la Confederación mostraron mucho interés por la nueva arma. Por un lado estaba el tradicional temor de los militar espor la innovación, pero parece ser que también contó un cierto sentimiento de rechazo ante un arma tan extraordinariamente letal, que convertiría en obsoleta buena parte de su experiencia profesional.

En 1879, las fuerzas británica usaron unas cuantas ametralladoras Gatling en la batalla de Ulundi contra los zulúes, que tuvo una proporción de bajas de 1:35 a favor de los británicos. En general, el arma funcionaba muy bien en las guerras coloniales. Fue eclipsada más tarde por el sencillo modelo de arma de tiro rápido inventada por Hiram Maxim, tan usada en toda clase de guerras desde entonces, pero nunca desapareció del todo de la escena. Después de la segunda guerra mundial, la entrada en escena de cazas jets de alta velocidad volvió a poner de relieve las virtudes de un multicañón de tipo Gatling por encima de las armas automáticas de un solo cañón. Se suponía que solamente la pavorosa cadencia de tiro de un Gatling encajaba con la gran velocidad de los nuevos jets.

Por fin, la fuerza aérea de los Estados Unidos lanzó en 1970 la especificación de un nuevo cañón rotativo muy grande y del avión que se debía construir a su alrededor. El resultado final fue el Fairchild Republic A-10, diseñado específicamente para apoyo aéreo cercano a las tropas de tierra (CAS o close air support en los papeles técnicos). El avión entró en servicio en 1977 y solamente la USAF lo tiene en su inventario. Pertenece a la linea evolutiva del Stuka y el Stormovik, y como ellos es relativamente lento y está fuertemente blindado. Según la publicidad del avión, está diseñado para cernerse sobre el terreno como un ave rapaz, elegir un blanco, picar sobre el infortunado y ultimarlo con su potente cañón o con algún elemento de las más de siete toneladas de misiles, bombas y similares que puede llevar sujetas en la parte inferior de las alas.

El cañón ocupa la mayor parte del morro, es comparado invariablemente en tamaño con el de un coche Wolkswagen y dispone de bastante más de mil proyectiles del tamaño del mando a distancia de un televisor, construídos en buena parte con uranio empobrecido. Esta sustancia se usa por su enorme densidad, mayor que la del plomo, y es un subproducto de la industria nuclear: es lo que queda cuando se extrae del mineral de base el uranio enriquecido que alimentará las centrales eléctricas nucleares. La munición puede salir del cañón con una cadencia muy rápida. Las descripciones técnicas del cañón y de su potencia de fuego rozan la pornografía. Aunque ya han pasado más de 40 años desde su primer vuelo, los militares norteamericanos todavía no tienen un sustituto para él.

Fue diseñado a finales de la década de 1960 para sustituir al Douglas Skyraider, que estaba demostrando su gran utilidad en Vietnam. La guerra acabó justo cuando entraba en servicio, y pasó los siguientes años en algunas de las muchas bases de la USAF en el mundo, sin una tarea clara que cumplir. En Europa fue catalogado como avión anti-tanque, encargado de detener a los carros blindados soviéticos en la gran llanura europea. Pero en 1990 fue enviado a Arabia Saudí, todavía con el camuflaje “bosque europeo”y así comenzó su carrera de éxitos como avión de ataque colonial, pues funciona muy bien contra enemigos con poca o inexistentes defensas aéreas. De esta guisa ha estado en Irak, los Balcanes, Afganistán, otra vez Irak , Libia, probablemente Siria y en general en cualquier lugar donde se libra la feroz y confusa “guerra contra el terror” (WOT, War on Terror, en los documentos oficiales).