helwanha300

 

Helwan HA-300 a mediados de la década de 1960, pintado con los símbolos de la República Árabe Unida (1958-1961). Egipto siguió usando el nombre algunos años más.

 

Tras la derrota del tercer imperio alemán, el famoso diseñador de aviones Wilhem Messerschmitt (1898-1978) vivió y trabajó durante años en España, junto con un equipo de ingenieros germanos. Además de dos proyectos bastante convencionales (dos aviones de escuela fabricados por la Hispano Aviación, que recibieron los nombres de Triana y Saeta) Messerschmitt negoció un encargo extraordinario con el gobierno español a finales de los años 50: un avión de guerra Mach 2 de ala delta, que recibió la denominación Hispano Aviación HA 300.

Tras un desarrollo bastante avanzado del proyecto, a comienzos de los 60 se decidió vender todo el paquete completo a la República Árabe Unida (formada por Egipto y Siria), en el marco de las tradicionalmente buenas relaciones que el Régimen de Franco se preciaba de mantener con las naciones árabes. Por parte del comprador, dotarse de un avión de caza supersónico de fabricación nacional habría colmado las esperanzas nacionalistas y pan-arabistas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser y habría reforzado todavía más la inmensa popularidad de que gozaba en el mundo árabe.

Egipto construyó instalaciones apropiadas en El Cairo y prosiguió el desarrollo del ahora llamado HA Helwan 300. La extraña pareja España-RAU se completó con una tercera parte, la India, que estaba interesada principalmente en el motor que debía mover el aeroplano. La India ya había desarrollado un avión de guerra de fabricación propia, el Marut (Espíritu del viento) aprovechando la experiencia del diseñador alemán Kurt Tank (que había trabajado anteriormente para la Focke-Wulf). Los trabajos siguieron a un ritmo lento, intentando resolver problemas para los que el sistema industrial del país no estaba preparado, como el desarrollo de un motor jet, con todo su laberinto de aleaciones y tolerancias. En 1965 el gobierno egipcio anunció que el avión había terminado las pruebas y pasado a la fase de producción, pero eso era más un deseo que una realidad.

El ataque israelí de la Guerra de junio de 1967 destruyó buena parte de la aviación egipcia y de paso las esperanzas de desarrollo del Helwan. En 1969 se canceló definitivamente el proyecto, completamente a trasmano de las cuatro grandes potencias aeronáuticas del momento (USA, Francia, Gran Bretaña y la Unión Soviética), que pronto apagaron el pequeño brote de independencia tecnológica no alineada que había supuesto el HA-300 Helwan.

España recibió su lote de Freedom Fighters F-5 (que fabricó en las instalaciones de Hispano Aviación de Sevilla, pronto de CASA) y el régimen franquista olvidó definitivamente toda pretensión de poderío militar aéreo, desarrollando a cambio una potente aviación comercial liderada por Iberia, Aviaco y Spantax.

Egipto recibió más y más lotes de MiG 21 y otros avanzados diseños soviéticos, y se dedicó a preparar la revancha contra Israel (que consiguió parcialmente en 1973, en la guerra del Yom Kippur). India nunca abandonó por completo su industria aeronáutica militar de diseño propio, pero alimentó a su fuerza aérea con una heterogénea colección de aviones procedente de ambos bandos de la guerra fría, lo mismo que su vecino y enemigo Pakistán.

 


 

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