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Un Veltro de la fuerza aérea de la República Social Italiana, el gobierno fascista establecido en el norte de la península, en 1944

 
Después de deponer a Mussolini con éxito en julio, el gobierno Badoglio mareó la perdiz durante seis semanas, hasta el armisticio con los Aliados del 8 de septiembre (que se publicó cuatro días después de firmado). Eso dio tiempo al ejército alemán para controlar el país casi por completo al norte de Nápoles, y creó un estado total de confusión en todo el país. El resultado final, a la altura de octubre, fue la creación de una República Social Italiana (RSI) en el norte del país y el llamado Reino del Sur con capital en Brindisi, en el extremo del tacón de la bota italiana. La RSI fue una imposición de Hitler a un cansado Mussolini y fue más conocida como República de Saló, por la pequeña localidad a orillas del lago de Garda, en Brescia, muy al norte, donde residía el gobierno del todavía Duce. A pesar de ser un estado nacido en tan lamentables circunstancias, la RSI legisló en abundancia (en sentido socialpopulista), creó un simulacro de administración y se dotó de fuerzas armadas, incluyendo una fuerza aérea.

El Ejército Nacional Republicano se dedicaba a combatir a los partisanos. La Aeronáutica Nacional Republicana (ANR), en cambio, rechazó conocer que se encontraba en medio de una cruenta guerra civil y se dedicó casi en exclusiva a combatir contra la aviación aliada, norteamericana y británica en su mayor parte. La leyenda dice que los aviones de la ANR se dedicaron en exclusiva a valerosas defensas de los grandes centros industriales de Milán y Turín contra las hordas de bombarderos aliados.

Para ello contaban con dos aviones muy buenos fabricados precisamente en esas ciudades: el Fiat G.55 en Turín y el Macchi 205 en Varese, cerca de Milán, que usaban el mismo motor alemán Daimler Benz de gran potencia. El desgaste de la guerra y la imposibilidad de reponer los aviones perdidos, precisamente por los bombardeos aliados de las fábricas de aviones, impusieron que la ANR se dotara cada vez más de Messerchmitt Me-109.

El alto mando alemán habría visto con buenos ojos la disolución de la fuerza aérea de Saló y su integración como una unidad auxiliar de la Luftwaffe, y los forcejeos subsiguientes restaron bastante operatividad a la ANR. La Aeronáutica Republicana también contaba con una unidad de torpederos antinavíos provista de trimotores SM.79, que atacaron la cabeza de puente de Anzio en Nettuno y en una ocasión Gibraltar, pero carecía de bombarderos (1). La ANR, que se sepa, nunca bombardeó ni ametralló suelo italiano ni personas italianas.

Sus pilotos, capitaneados por el as de ases Adriano Visconti, parece ser que no se enteraron de que luchaban codo con codo con el nazismo y se refugiaron en el argumento de que solamente defendían las ciudades italianas de la agresión de una aviación extranjera. Nunca tuvieron oportunidad, por otra parte, de enfrentarse con la aviación italiana del sur, la llamada “cobeligerante”. Los aliados la enviaron a misiones en los Balcanes, con objeto de evitar, parece ser, duelos aéreos intra-italianos. En abril de 1945 todo terminó. Algunos pilotos, entre ellos Visconti, fueron fusilados por los partisanos. Como dice la página oficial de la Aeronautica Militare “Il loro sangue, sparso inutilmente, fa conoscere agli aviatori repubblicani quella guerra civile alla quale loro si erano sempre rifiutati di prendere parte” (2).

(1) Reseña del libro “A.N.R. UN’AVIAZIONE DA CACCIA”, Delta Editrice (Supplemento ad Aerei nella Storia n. 75 Dic. 2010 – gern. 2011)
(2) La RSI e l’ (http://www.aeronautica.difesa.it)

 


 

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